lunes, 31 de diciembre de 2012

Y que haces cuando te mueres por hablar, por decir lo mucho que te hace daño, lo mucho que te duele cada palabra, lo mucho que te duele el silencio, lo triste que resulta acordarse del pasado y lo devastador que resulta pensar en el futuro que no lo sera mas?

Resulta complicado no poder decirtelo, gritartelo a la cara, escupir las palabras una por una y que golpeen en tu maldito ego... No puedo... Las palabras no deben salir de mi boca... se agolpan y me abrasan por dentro... me queman y consumen y pienso que fui una idiota, que lo soy ahora, que lo sere siempre... Que con solo una palabra se calma el fuego...

He de dar las gracias a todos por "escucharme". Porque, joder, al fin y al cabo a quien le importa mi vida. A quien le importa que el mundo de otra persona se estremezca y se hunda en el abismo. La intensidad de los problemas es algo tan subjetivo como el dolor de cabeza. Y yo me rompo y me vacio escribiendo estas lineas. Lineas que en un pasado hubieran sido escritas en tinta negra sobre un pergamino amarillento, sentada en la buhardilla de una vieja casa semi-derruida, calentada por cuatro troncos apiñados en una chimenea en un rincón. Lineas que hubieran sido emborronadas por lagrimas saladas. Una vela iluminando la mesa quejumbrosa, mustia...un bote de tinta y una pluma... Asi hubiera sido. Y ahora, sentada frente a mi ordenador, iluminada por 40V de luz artificial, sobre una mesa robusta de madera, en un piso en las alturas de una ciudad perdida...escribo esto con lagrimas en los ojos, poniendo aqui mi vida, mi mundo, mi todo, pero ahora las lagrimas no pueden emborronar las lineas que leeis, solo me las emborronan a mi...

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